Axel Lima Muñiz
No pude participar en el V Encuentro del Seminario de Estéticas de Ciencia Ficción del Cenidiap-INBAL por razones personales, pero agradezco encarecidamente al Seminario por la invitación. Quiero dejar mi opinión respecto a lo que se platicó en la mesa de revistas.
Lo primero que me llama la atención, es que me invitaran a esta mesa y no a la de divulgación. El Sarape de Neón es un apéndice del Blog Ciencia Ficción México. Además, no es una revista, sino un fanzine (o más bien ezine porque es digital, pero díganle de las dos formas si quieren, al final, lo importante es que se trata de una publicación de fans para fans). No tiene ninguna intención de ser “profesional” (cualquier cosa que eso signifique), tampoco fines de lucro y aspira a convertirse en un espacio de publicación multi y trans disciplinario. Aclaro esto porque los objetivos del Blog Ciencia Ficción México son unos, y los del Sarape de Neón pueden ser otros, volveré sobre este punto más adelante. Baste decir que mi función principal en el ecosistema de la ciencia ficción en México es y seguirá siendo el de un periodista/comunicador/difusor. Todo lo demás es secundario, incluyendo mi rol como “editor” del ezine, el cual, dicho sea de paso, cederé en los siguientes números.
Tocaré los puntos de la charla en el orden en que fueron apareciendo en la transmisión en vivo.
Particularidades de la ciencia ficción en Latam respecto a otros géneros
No puedo hablar por toda latinoamérica unida porque no conozco lo suficiente de la ciencia ficción que se hace en esta región, pero puedo opinar sobre el caso de México. La pregunta: ¿Qué hace especial a la ciencia ficción mexicana? Me ha dado vueltas en la cabeza desde hace varios años. Tengo un esbozo de respuesta que puede leerse aquí, en resumen: creo que tiene que ver con la forma de aproximarse a la ciencia (o “lo científico”, que pueden ser cosas diferentes), el estilo narrativo (uso del lenguaje, arquetipos de personajes etc.) y la geografía (la destaco porque hay historias que no podrían darse en ningún otro lugar del mundo, y son posibilitadas por el entorno).
Conozco casi nada de la fantasía en México y muy poco del terror. Respecto a este último, puedo decir que hay una tendencia hacia lo sobrenatural y lo mágico: recientemente acudí al Festival Malsueño de la Universidad Cinema, y de los 20 cortometrajes participantes, sólo uno tenía un elemento cienciaficcional (abducción OVNI). Aún así, tengo la sensación de que el terror y la ciencia ficción en México son medios hermanos, y mucho de lo que llaman new weird es una especie de fusión entre ambos géneros.
Considero que la forma en que se entiende el papel de la ciencia en la sociedad es diferente: rara vez vemos ciencia o científicxs de “vanguardia” en las historias mexicanas. Dicho sea de paso, las representaciones de la ciencia y la literacidad científica en México se reflejan en la producción del género. Esta es una veta de investigación poco explorada.
Definiciones de ciencia ficción, dura vs. blanda
La distinción entre ciencia ficción “dura” y “blanda” puede resultar útil para las personas académicas, pero poco más. Ya he propuesto abandonarla o usar otro tipo de clasificaciones, pero lo cierto es que la distinción no va a desaparecer, para cierto sector sigue siendo importante diferenciar la “ciencia verdadera” de lo que no lo es. Siempre habrá científicos que sostengan que las ciencias sociales y las humanidades no son Ciencia con C mayúscula, y me parece poco útil convencerles de lo contrario. En términos de difusión, dichos términos son prescindibles: la mayoría de la banda ni siquiera distingue entre fantasía y ciencia ficción, y no tendrían por qué.
A mí, en lo particular, me interesa defender una noción de ciencia ficción sin diluir: podemos expandir la definición de ciencia en el contexto del género, pero no podemos relativizarla por completo y decir que cualquier cosa es ciencia, ni ciencia ficción. Aquí tengo que ponerme de lado del fisicalismo (no idealista), del realismo epistemológico y del empirismo (no del lógico, sino del moderado). No estoy de acuerdo con la tendencia actual de meter cosas fantásticas (es decir, elementos narrativos que no se apegan a las leyes de la física o directamente las contradicen) dentro de la ciencia ficción, aunque entiendo que es un poco inevitable, y que no importa si me enojo o me tiro al suelo, la banda va a seguir publicado-editando-premiando-leyendo lo que sea que decidan que es ciencia ficción, independiente de ese debate. Así que me relajo y disfruto de las historias.
Predominancia de la narrativa respecto a otras expresiones
No sólo predomina la narrativa respecto a otro tipo de géneros o modos literarios, en espacios académicos como el Seminario, yo diría que predomina la literatura en general. Un apunte: los términos más buscados en el blog tienen que ver con películas de ciencia ficción mexicana; más del 80% del tráfico viene de entradas de producciones audiovisuales, narrativa gráfica y otras expresiones que no son literarias (gracias Julio César Hernández Pizano, cinéfilo del blog). Esto a pesar de que un 90% del contenido de la web es sobre literatura. El mensaje es claro: lo que más interesa al público general son películas, y lo que menos, libros.
Este literatocentrismo en la academia y otros círculos especializados es perjudicial para el ecosistema, pienso.
Cuando las personas que escriben se dedican exclusivamente al cuento, novela o microficción, están perdiendo de vista que existe el guionismo (profesión que además es bastante bien remunerada y con alta demanda). Cuando las publicaciones periódicas omiten el arte visual, narrativa gráfica o multimedia, se están perdiendo de un número igual o mayor de creadorxs y público potencial del que ya tienen. La ciencia ficción es mucho más que la literatura, y si bien esta puede ser la base de casi toda producción cultural, no es lo que la mayoría de las personas eligen para consumir, y eso no se puede pasar por alto.
Por eso aspiramos a que el Sarape de Neón se convierta en multi y trans disciplinario. Queremos publicar multimedia, transmedia, ilustración, narrativa gráfica, audio y otro tipo de expresiones no literarias. Esperamos lograrlo pronto.
Clasificación: revista, ezine
Me parece importante resaltar la diferencia entre una revista y un fanzine-ezine. Generalmente, las revistas son publicaciones periódicas, mientras que un fanzine puede tener una sola edición; otra diferencia importante, desde mi punto de vista, es que las revistas aspiran a tener cierto grado de profesionalización, mientras que los fanzines no, incluso pueden exaltar su amateurismo como una cualidad. He trabajado en medios impresos, digitales y todo tipo de proyectos de comunicación comerciales por más de 14 años y no tengo reparo en decir que ninguna de las publicaciones periódicas en México de ciencia ficción, especulativas o como prefieran llamarse, son profesionales en un sentido amplio (y eso no es algo malo, de hecho me parece positivo). Primero, porque no tienen equipos especializados: una sola persona puede realizar funciones completamente diferentes, como el diseño editorial, ventas y las relaciones comerciales o públicas. Segundo, porque no son lucrativas, quizás son sostenibles o rentables, pero no lucrativas (y si alguno de los editores o editoras me demuestra lo contrario, con todo gusto le pago una consultoría para aprender de lo que está haciendo). Tercero, porque no forman parte de la dinámica de una gran industria: no hay un mercado millonario de ciencia ficción mexicana en el que las empresas se disputen una tajada, al menos no por ahora (aunque está surgiendo OJO).
Como decía, creo que lejos de ser una debilidad, esto es una fortaleza, porque la industria editorial y los medios “profesionales” tienen un chingo de defectos: viven del chayote, no tienen ningún tipo de criterio ético con la publicidad que aceptan, son parte de castas políticas o empresariales, son completamente amarillistas o de plano órganos de propaganda encubiertos. El hecho de que las publicaciones de ciencia ficción, especulativas, o como prefieran llamarse, en México, no sean profesionales, para mí las mantiene en una pulcritud política y ética inigualable: se hacen genuinamente porque la banda quiere hacerlas y no por otra razón oscura.
Quien crea que una sola bala mágica otorga credenciales de “profesional”, como pagar por textos, ser súper purista con el lenguaje y lo que dice la sacrosanta rae, distribuir en las gandhis, o cualquier otro aspecto aislado de lo que implica un proyecto editorial comercial, se está engañando o bien no tiene ni idea de cómo funciona la industria cultural.
Qué pasa con el cuento, novela, extensiones
Cuando decidí que la extensión máxima en el Sarape de Neón sería de mil a mil doscientas palabras, sabía que habría quejas y resistencias, pero es una de las cosas que no van a ser negociables en la publicación. Tres o cuatro cuartillas son más que suficientes para contar una historia coherente.
Vengo del periodismo y no puedo entender la narrativa de otra manera: si una historia no atrapa mi atención desde las primeras líneas, lo más seguro es que no valga la pena. Siempre destaco la contundencia porque en esta época hay cada vez menos tiempo para leer, y creo que las personas creadoras deben adaptarse a eso.
Me llama la atención que exista una percepción generalizada de que “no hay tiempo para leer todo” y, al mismo tiempo, la queja de que “por qué no aceptan textos más extensos” (entre la banda que escribe obvio). Creo que esto es porque no sabemos asumir nuestros roles: no sabemos ser audiencia. Queremos ser leídos pero no queremos leer a nadie, al menos no a los pares. Considero que podemos encontrar un equilibrio. Publicar historias más cortas puede ayudar a que se lea más y, al mismo tiempo, esto obliga a las personas creadoras a ser más eficientes con lo que quieren decir. Si esto resulta en un círculo virtuoso de incremento de lectura y calidad de obras, es algo que está por verse.
Los tiempos de la producción cultural, como los del mundo entero, van a seguir acelerándose. Buscaremos que cada Sarape de Neón sea especial y sólo el trabajo colectivo, así como el apoyo de la comunidad, podrá mantener viva la publicación.
Calidad, vínculo con el gusto y con el canon de la época etc.
Creo que la “calidad literaria” es una de esas cosas que no son ni tan objetivas ni tan subjetivas. Al parecer hay consenso general en algunas cosas: que un texto tenga una ortografía, sintaxis, gramática etcétera, decentes; que sea coherente, que se entienda la historia y demás. Hay otras que pueden ser muy variables: ¿es válido usar muchos gerundios si eso refleja un lenguaje coloquial?, ¿si alguien quiere seguir acentuando el “sólo”, como yo, pero la rae dice que ni mergas, es aceptable?, ¿decidir romper una estructura narrativa es un error o un experimento válido? No hay respuestas absolutas a estas preguntas.
Definitivamente, el gusto de las personas editoras influye en lo que publican. Creo que la banda que escribe no debería desanimarse si no logran publicar un texto en una determinada publicación, quizás no era el lugar adecuado. También creo que deben tener autocrítica y considerar que algo le puede estar faltando a sus textos. En el Sarape de Neón intentamos hacer un trabajo editorial conjunto para que todxs mejoremos y aprendamos.
Papel en la expansión del público de cifi, publicidad y lectorxs
¿Las publicaciones de ciencia ficción (o especulativas, o como prefieran llamarse) contribuyen a la formación de nuevos lectores? Yo creo que no, en nada, y no deberían. Empiezo por ahí porque es importante entender nuestro papel en un contexto mucho más amplio. Hay fallas estructurales en el sistema educativo que no vamos a resolver con una publicación periódica: promover la lectura, y la cultura en general, es una labor irrenunciable del Estado y sus instituciones, y debemos seguir exigiendo que la cumpla y que no sólo recurra a medidas paliativas.
Dicho lo anterior, creo que las publicaciones periódicas sí pueden tener un papel en la expansión de públicos, pero su campo de acción está directamente asociado a su naturaleza: desde mi punto de vista, una revista no puede cumplir un papel de promoción cultural amplio, sencillamente porque su principal objetivo es vender sus propios ejemplares. OJO, no creo que esto sea malo ni estoy haciendo una valoración moral: para sobrevivir, cualquier revista tiene que buscar la rentabilidad. Por eso elegí otro camino, mi prioridad no ha sido editar una publicación periódica, sino un medio de comunicación. Como decía al principio, el Sarape de Neón es un apéndice del blog y elegí el modelo de fanzine porque de esta manera: 1) no tengo la presión de vender ejemplares y 2) no veo a otras publicaciones como competencia, algo que, de nuevo, no voy a moralizar, es completamente válido que las revistas o editoriales con fines de lucro tengan esta visión e intenten ganarles un mercado, es el mundo en que vivimos y a mí no me escandaliza en absoluto.
Claro que un problema con esta aproximación, es que la existencia de ambos proyectos depende de mi bolsillo y de mi voluntad, pero eso no tiene por qué ser así. Esa es la razón por la que realizamos una colecta anual, por la que implementamos un sistema de publicidad y buscamos financiamiento público y privado; por eso convoco permanentemente a la comunidad cienciaficcionera a que trabajemos para que tanto el blog, como el ezine y el Anomalía Fest, se conviertan en auténticos espacios colectivos y autogestivos.
Sigamos la conversación
Escuché con atención las opiniones de lxs colegas y, aunque puedo no compartirlas parcial o totalmente, festejo que existan espacios donde se de la discusión de ideas y el sano debate, eso es algo que hay que seguir impulsando en el ecosistema de ciencia ficción mexicana. La invitación está permanentemente abierta para que continuemos la conversación aquí en el Blog Ciencia Ficción México, ya sea en forma de algún otro panel virtual, la publicación de artículos de opinión u otra dinámica que se les ocurra, el espacio está para quien deseé usarlo.


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