El hombre que logró ser invisible: del poder absoluto a la locura absoluta

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Tras el éxito que habían conseguido en 1931 con el estreno de la adaptación fílmica de Drácula, los estudios Universal emprendieron una carrera por llevar al cine los grandes clásicos de la literatura de terror y ciencia ficción. Es así como surgen los monstruos famosos del cine, que incluían al ya mencionado Drácula, El Hombre Lobo, La Momia, El Fantasma de la Ópera, La Criatura de la Laguna Negra, el monstruo de Frankenstein y por supuesto el grupo se completaba con El Hombre Invisible.

Inspirada en la novela homónima de H.G. Wells, la trama de El Hombre Invisible (The Invisible Man, 1933) nos contaba la historia de un estudiante de medicina que conseguía la fórmula de la invisibilidad. Sin embargo, este poder venía con un precio, ya que poco a poco el protagonista iba perdiendo la cordura como un resultado secundario de su invento. La película supuso un increíble adelanto en cuanto a los efectos especiales se refiere. Gracias a un excelente trabajo de maquillaje y usando brillantes trucos ópticos, la producción consiguió hacerle creer a la audiencia que un hombre podía desaparecer frente a sus ojos.

Años más tarde, durante la década de los cincuenta, surgió en el cine mexicano un enorme interés por la fantasía, el horror y la ciencia ficción. Además de las películas de luchadores que agregaban una mezcla de todos esos géneros en sus guiones, se filmaron otras cintas que pretendían adaptar los grandes éxitos de Universal, teniendo así: El ataúd del Vampiro (1958), La Momia Azteca (1957) y El hombre que logró ser invisible (1958).

El hombre que logró ser invisible

Estrenada en 1958, dirigida por Alfredo B. Crevenna y protagonizada por Arturo de Córdova y Ana Luisa Peluffo, El hombre que logró ser invisible relataba la historia de Carlos, un exitoso hombre de negocios que se encontraba a punto de casarse con su prometida. Sin embargo, en un inesperado giro de acontecimientos, Carlos es inculpado de un asesinato que no cometío, es así como para buscar limpiar su nombre (y al mismo tiempo diferenciarse de la versión original de 1933). Nuestro protagonista recurre a su hermano, un brillante cientifico interpretado por Augusto Benedicto, quien desarrolla y usa la formula de la invisibilidad en Carlos.

Aparentemente, la película plantea una historia simple sobre el origen de un superhéroe. Sin embargo, el camino de Carlos se va retorciendo y la búsqueda de justicia se transforma en un espiral de venganza que termina con un buen hombre descendiendo a la locura. En la mente retorcida del hombre invisible existe una idea de omnipotencia, es la propia sensación de poder ilimitado lo que lleva al protagonista a convertirse en un sociópata homicida al que ni siquiera el amor podrá salvar.

El hombre que logró ser invisible se diferencia y destaca de entre todas las películas de ciencia ficción de la época, no solo por sus impresionantes efectos especiales, sino porque tiene una gran influencia del cine negro. Se trata de un thriller de ciencia ficción que se aleja bastante del tono infantil y propone cuestiones mucho más profundas relacionadas al autoritarismo en la sociedad, la salud mental y el ejercicio de la justicia.

La actuación de Arturo de Córdova es impecable, dotando a Carlos de un aura teatral, trágica y melancólica (recordando bastante a los personajes interpretados por Vincent Price) aunque también puede transmitir bastante miedo, locura y crueldad con el simple uso de su voz.

El hombre que logró ser invisible es una película desesperanzadora que desde la ciencia ficción nos lleva por un camino oscuro hacia el interior de nuestra propia mente.


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